Para proteger un edificio contra el fuego, no basta con apagar las llamas; es vital evitar que se propaguen. Imagina un barco: si el casco se perfora, los compartimentos estancos evitan que el agua inunde toda la nave y se hunda. En la protección contra incendios, este concepto es exactamente el mismo y se llama sectorización.
Sin embargo, en el día a día de cualquier instalación, esta barrera invisible suele ser destruida por desconocimiento. Vamos a explicarte cómo se vulnera la seguridad de tu edificio y cómo la normativa exige solucionarlo.
1. ¿Qué es exactamente la sectorización de incendios?
La sectorización consiste en dividir un edificio en "cajas" o compartimentos estancos (sectores de incendio) capaces de resistir el fuego durante un tiempo determinado (habitualmente 60, 90 o 120 minutos). El objetivo es confinar el humo, los gases tóxicos y las altísimas temperaturas en el lugar exacto donde se originó el fuego, permitiendo la evacuación segura del resto de la nave o edificio.
Las paredes, muros cortafuegos y forjados (suelos/techos) que delimitan estas zonas están construidos con materiales específicos para bloquear el paso del fuego. Hasta aquí, la teoría es perfecta.
2. El punto débil: la perforación de muros y forjados
El problema real surge cuando entran a trabajar los instaladores de otros gremios (electricistas, fontaneros, técnicos de clima o telecomunicaciones). Para pasar sus instalaciones de una sala a otra, taladran, rompen y atraviesan los muros cortafuegos.
Si un electricista pasa una bandeja de cables por un muro RF-90 y deja el hueco sobrante abierto (o lo tapa con simple espuma de poliuretano no resistente al fuego), el muro pierde automáticamente toda su resistencia. Ese agujero se convierte en una chimenea por donde el humo tóxico y las llamas cruzarán al sector contiguo en cuestión de segundos, anulando toda la protección del edificio.
3. Sellado de bandejas de cables y cableado eléctrico
Para devolver al muro su resistencia original, la ley obliga a realizar un sellado de pasos técnico. En el caso de las instalaciones eléctricas, los cables son especialmente peligrosos porque su funda plástica es altamente combustible y propaga el fuego rápidamente.
La solución normativa pasa por instalar paneles de lana de roca de alta densidad recubiertos con masilla intumescente o pintura ablativa. Ante el calor extremo de un incendio, esta masilla se hincha y se carboniza, absorbiendo el calor y creando un tapón hermético y refractario que impide que el fuego viaje a través de los cables hacia la sala contigua.
4. Collarines intumescentes para tuberías plásticas
Las tuberías de PVC o polipropileno (muy comunes en desagües y saneamientos) presentan un reto distinto: a partir de los 150ºC se derriten por completo, dejando un enorme agujero pasante en el muro o el suelo.
Para proteger estos pasos, los técnicos de Anvisus instalan collarines o abrazaderas intumescentes alrededor de la tubería, fijados al muro. Cuando hay un incendio y el tubo de plástico empieza a derretirse, el material del interior del collarín reacciona al calor expandiéndose con una fuerza brutal. Esta expansión aplasta literalmente el tubo reblandecido, estrangulando el agujero y sellando el paso de forma completamente estanca.
5. Compuertas cortafuego en conductos de ventilación
Los sistemas de climatización (HVAC) y los conductos de chapa son las autopistas perfectas para que el humo tóxico se distribuya por todo el edificio en tiempo récord.
Para sectorizar estas instalaciones, es obligatorio instalar compuertas cortafuego justo en el punto donde el conducto atraviesa el muro sectorizador. Estas compuertas cuentan con un fusible térmico (similar al bulbo de los rociadores). Cuando la temperatura del aire que circula por el conducto alcanza los 72ºC, el fusible salta y una guillotina metálica cierra el conducto herméticamente, cortando de raíz el flujo de humo y oxígeno.
6. Normativa (CTE y RSCIEI) y el certificado de instalación
Tanto el Reglamento Industrial (RSCIEI) como el Código Técnico de la Edificación (CTE) son inflexibles con la integridad de los sectores de incendio. Una mala sectorización es una de las deficiencias graves más comunes detectadas en las inspecciones de las Entidades de Control (OCA).
No sirve cualquier masilla comprada en una ferretería. El sellado de pasos debe realizarse con materiales testados en laboratorios homologados y aplicados por una empresa instaladora certificada. Tras nuestra intervención, en Anvisus emitimos el Certificado Oficial de Sectorización, detallando los materiales, su marcado CE y el espesor aplicado, garantizando que el edificio recupere su estanqueidad legal ante cualquier inspección o siniestro.